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Irrupciones

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Irrupciones

El viernes 14 de mayo en el Café La Diaria se realizó el lanzamiento de los tres primeros títulos editados por Irrupciones Grupo Editor, un nuevo emprendimiento que busca restacar clásicos y re-editar autores nacionales cuyos libros “desaparecieron” del mercado.

Con “Tres libros de cuentos” de Mario Arregui, “Posmonauta” de Natalia Mardero y “Noviembre” de Daniel Mella se inauguró Irrupciones Grupo Editor.

Gabriel Sosa dijo en nombre de Irrupciones que el espíritu de la editorial es rescatar autores que hace tiempo publicaron sus títulos y ya no era posible conseguir sus libros, y recuperar clásicos,.

En el Café La Diaria se realizó la presentación de estos títulos y los autores Natalia Mardero y Daniel Mella leyeron parte de sus obras, al tiempo que el escritor Elvio E. Gandolfo leyó parte de un cuento de Mario Arregui.

Estos son los títulos de Irrupciones:

Tres libros de cuentos

De Mario Arregui

Fragmento del cuento “Diego Alonso”

El paisano se miró en el espejo y tendió un billete al peluquero.

—Pa mañana estoy barbudo —murmuró sin dirigirse a nadie—. Son apuradoras pa la barba las noches ‘e velorio… Ninguno de los otros tres hombres demostró haber oído. —Sírvase —dijo el peluquero.

El paisano recibió el vuelto, saludó con timidez, salió. El desconocido pasó a ocupar el sillón.

—Afeitar —dijo—. Una sola pasada.

—Bien—dijo el peluquero, y comenzó a enjabonarlo.

El reloj avanzaba sobre el tiempo; su tic-tac encarnizado aniquilaba los segundos, demolía y con¬sumía los minutos; era la pequeña máquina un pequeño, insaciable monstruo comiendo el tiempo, tragándolo haciéndolo pasar por dentro de él, lo mismo que esas lombrices que avanzan devorando su camino en la tierra. Alonso miraba el suelo, las alpargatas blancas, la colilla humeante que había dejado caer el hombre de negro; veía moverse y trabajar al peluquero; sentía en las sienes y en las muñecas la pulsación de su sangre. La navaja no producía ruido alguno al segar la barba —sin duda flaca y escasa— del enfermizo forastero. La colilla dejó de humear. Poco a poco aumentaba el número de mariposas nocturnas que golpeaban el tubo de la lámpara. El incesante tic-tac trabajaba hábilmente la superficie lisa del silencio. Alonso sentía ganas de fumar pero no lo hacía.

—Bueno —dijo el peluquero.

El desconocido pagó y se fue.

Solos, Alonso y el peluquero quedaron frente a frente. El peluquero, junto al sillón, atareaba las manos en doblar una toalla, y ponía en ello un cuidado desmedido. Sus ojos de vidrio negro —demasiado cercanos entre sí— miraban no a la cara de Alonso sino más bien al aire donde se inscribía la cabeza inmóvil del hombre sentado. Éste, en cambio, sostenía rectamente sus ojos en la cara, en los ojos del otro. Quizá medio minuto pasó así sobre ambos… Al fin, el peluquero depositó en la mesa la toalla, que tal vez fue la que con más esmero dobló en su vida. Alonso se puso de pie y —muy pálido, el rostro como nublado y endurecido en el acatamiento a la voluntad de guapear— avanzó y ocupó el sillón.

—Afeitame —pronunció con voz clara y fría. Y cerró los ojos y apoyó la nuca en el soporte del sillón.

***


Posmonauta

De Natalia Mardero

Edición 10º aniversario.

“Mulder y Scully”

En un pequeño escenario dos travestis hacen una parodia de Mulder & Scully. Se me da por pensar que Gillian Anderson sentiría envidia ante el cuerpo de su imitador. Sin embargo vuelvo a lo mío, tambaleo y te busco entre la gente que baila y transpira, que acecha y que fuma, que besuquea y estrella vasos contra el piso. Bajo el flash y las luces de colores todos parecemos la misma cosa. Y la cerveza que no me deja enfocar.

Te encuentro en un rincón abrazándote con alguien que conociste hace quince minutos. Confundida vuelvo hacia atrás y busco la salida. En el escenario Mulder & Scully se besan apasionadamente.

Trust no one.

***

Noviembre

De Daniel Mella

Edición revisada a fondo por el autor.

El libro también incluye los cuentos “Blanco” y “La gota”.

Fragmento

 

Dice, ¿No me decís nada de la cartera? Piel de cocodrilo. Una atención por haber trabajado el fin de semana.

Habla con el mismo tono de su sonrisa, como si su voz proviniera de un mecanismo secreto de sus labios y dientes. Pregunta cuándo se llenó la casa de arañas. La hija responde que el sábado. ¿Y por qué no le había dicho el mismo sábado, cuando llamó para ver cómo andaban las cosas?

Porque no quería alarmarte.

Un mozo va hasta su mesa, les trae nuevos pocillos y un cenicero y después hace una seña a Guzmán de que pronto va a estar listo lo suyo, y Guzmán termina de sentirse incluido en el triángulo y retira la vista de la mesa y la pone en el mar.

La madre quiere saber cómo son las arañas.

La hija responde que son feas y peludas, cómo van a ser, están por todas partes. Se ayuda con los dedos para darles tamaño.

¿Hay de las que tienen patas largas y finitas?

Sí.

Esas son muy venenosas. De las que tienen que cuidarse y fijarse bien si hay es de las chicas, las saltarinas. Esas son las más venenosas. Te pueden dar un ataque al corazón.

Los tres libros tienen un precio de 280 pesos.
Más información en www.irrupciones.com

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